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Intervencin Artstica Contempornea

Una Intervención Artística Contemporánea sobre el siglo XVIII

En colaboración con el espacio contemporáneo para las artes La Curtiduría, y con el apoyo financiero de la Fundación Alfredo Harp Helú se consolida el proyecto y la ampliación de las expectativas que permiten seguir creando empleos, involucrando a la población dentro de un proyecto relacionado con el arte, el patrimonio y la cultura, el la restauración de los retablos de la iglesia y la producción de réplicas dentro de los talleres comunitarios.

Esta es una aportación fundamental para lograr que a mediano plazo el proyecto total sea auto sustentable. A partir de intervenciones sobre un diseño estructural original de uno de los espejos del s. XVIII, 25 destacados artistas mexicanos contemporáneos apoyan este proyecto donando su obra y autorizando la reproducción de cinco reproducciones realizadas por los miembros del Taller Comunitario. Estas piezas requieren una eficaz comercialización, así como contar con proyectos alternos de difusión.

Primera Participación:

Demián Flores, Francisco Toledo, Francisco Castro Leñero, Gilberto Aceves Humana, Jan Hendrix, Miguel Castro Leñero, Betsabee Romero, Sergio Hernández, Boris Viskin, Raúl Herrera, Guillermo Olguín, Dr. Lakra, Gustavo Monroy, Franco Aceves Humana, Mauricio Cervantes, Oscar de las Flores, Oscar Bachtold, Francisco Verástegui, Filemón Santiago, Irma Palacios, Alejandro Santiago, Germán Venegas, Gabriel Macotela, Daniel Lezama, Mario Rangel.

Segunda Participación:

Nicola López, Gitte Daehlin, Roberto Turnbull, Ismael Randall Weeks, Vicente Rojo, George Mead Moore, James Brown, Gandalf Gavan, José Villalobos, Maximino Javier, Adán Paredes, Laurie Litowitz, Perla Krauze, Helen Escobedo, Felipe Ehrenberg, Martha Palau, Javier Marin, Patricia Soriano, Luís Argudín, Nahum B. Zenil, Per Anderson, Rafael Cauduro, Javier Arevalo, Magali Lara y Jorge Yázpik

Tercera Participación:

Marco Arce, Christian Thornton, Manuel Marín, Roberto Rébora, Colectivo La Piztola, Daniel Alcalá, Carlos Zerpa, Erik Pérez, María José de la Macorra, Agustín González,Omar Barquet, José Luis Sánchez Rull, Beatriz Ezbán, Víctor Guadalajara, María Sada, Yolanda Mora, Manuela Generali, Alberto Castro Leñero, Diego Teo, Nunik Sauret


        

 

Zegache en el País de los Espejos

¿Te gustaría vivir en la casa del espejo, gatito? Me pregunto si te darían leche allí; pero a lo mejor la leche del espejo no es buena para beber... pero ¡ay, gatito, ahí está ya el corredor! Apenas si puede verse un poquitito del corredor de la casa del espejo, si se deja la puerta de nuestro salón abierta de par en par: y por lo que se alcanza a ver desde aquí se parece mucho al nuestro sólo que, ya se sabe, puede que sea muy diferente más allá. ¡Ay, gatito, qué bonito sería si pudiéramos penetrar en la casa del espejo! ¡Estoy segura que ha de tener la mar de cosas bellas! Juguemos a que existe alguna manera de atravesar el espejo; juguemos a que el cristal se hace blando como si fuera una gasa de forma que pudiéramos pasar a través. ¡¿Pero, cómo?! ¡¡Si parece que se está empañando ahora mismo y convirtiéndose en una especie de niebla!! ¡Apuesto a que ahora me sería muy fácil pasar a través! –Mientras decía esto, Alicia se encontró con que estaba encaramada sobre la repisa de la chimenea, aunque no podía acordarse de cómo había llegado hasta ahí. Y en efecto, el cristal del espejo se estaba disolviendo, deshaciéndose entre las manos de Alicia, como si fuera una bruma plateada y brillante.

–Lewis Carroll

 

–El animalito debería irse a la cama de una vez –dijo con aire autoritario
–¿Por qué de una vez? –dijo el profesor
–Porque no puede irse dos veces –dijo el otro profesor
El Profesor aplaudió con suavidad:
–No es maravilloso –dijo a Silvia –. Nadie hubiera encontrado en motivo tan de prisa. ¡Porque, naturalmente, no puede irse de dos veces!

–Lewis Carroll "Bruno y Silvia"

 

Como Alicia en el Espejo, la Exposición Zegache Talleres comunitarios. Espejos: una intervención artística sobre el siglo XVIII es un mundo al revés donde se pone en juego el reflejo como pretexto poético para desbordar los límites entre el superficie y el borde, entre el artista y el artesano, entre el pasado y el presente, entre el original y la copia. Esta producción de originales múltiples es un juego de paradojas donde a la manera de Lewis Carroll, lo maravilloso descansa en que puede producirse de una vez a condición de producirse dos veces siendo siempre una vez porque son dos. Un espejo es la realidad y no lo es, es lo que vemos pero en su revés, es la multiplicación de lo mirado. El reflejo como potencia multiplicadora de la fantasía es el motivo y el pretexto con el que se invita a veinticinco artistas a jugar con la metáfora del reflejo, para producir un juego a la manera de Alicia donde la multiplicación se traduce en un desbordamiento de los límites. Como Alicia que en el momento que ha atravesado en espejo ve la parte posterior del reloj puesto en la chimenea ya no como una mecanismo, sino al duende que lo opera; para los artistas que participan en esta intervención, el marco ya no es el borde del espejo, antes bien es como un lugar maravilloso donde existen el paisajes, una sueños y cuerpos, donde existe el duende que Alicia ve desde el otro lado del espejo.

 
 

El espectro y el marco

Parergon: Aditamento de una cosa, que sirve de ornato.
    –Diccionario de la Lengua Española

¿Cómo entender el reflejo cuando lo que importa de estos espejos son sus marcos? Enmarcar significa poner un límite, circunscribir algo a un esquema o forma vacía que haría representable al menos el lugar donde algo termina y se separa de otro algo. Enmarcar es la acción de poner una marca sobre algo o alguien. La doble expresión deportiva marcar/desmarcar muestra la tensión entre una fuerza que se expande para lograr una finalidad y una resistencia que limita o debe imponer un límite a la primera. Enmarcar una pintura o una fotografía supone, de igual forma, una separación entre el adentro y el afuera de lo representado. El marco es pues el contenedor de un impulso y al mismo tiempo una imposición desde fuera que le viene a algo para hacerlo presentable. Técnicamente al marco también se le puede llamar parergon y se entiende como aquello que permite que algo se mantenga unido y bordeado. El parergon es lo que constituye y decora al mismo tiempo. El marco, según esto es un borde accidental que sin embargo produce unidad y constituye algo como separado. Para decirlo más rápido: el marco es eso que nunca vemos pero es lo que siempre nos permite ver.

¿Pero que pasa cuando el marco se convierte al mismo tiempo en un adentro y un afuera y cuándo la acción de enmarcar se desmarca para ya no ser límite sino una superficie? Y aún más como entender este “desmarcamiento” cuando se trata no de cualquier marco, sino el de unos espejos. Es decir de un marco que lo que enmarca siempre es un reflejo o si se quiera un fantasma. ¿Qué le sucede al reflejo cuando su borde se desborda?

Sin duda se activa una operación donde el a través del espejo se convierte en un símil con el cual explicar una serie de acciones artísticas en la que se construye una comunidad imaginaria de formas y sentidos donde el pasado, el presente y el futuro coinciden para ampliar el reflejo ciento cincuenta veces a través de veinticinco marcos distintos. Imaginemos este reflejo en una multiplicación de 6 espejos enmarcados en un marco igual y esto multiplicado por veinticinco tipos de marco diferentes, producto de la intervención que cada uno de los artistas hace de la copia del marco original del siglo XVIII y luego copiados cinco veces cada una de estos “originales” por el trabajo de artesanos de Zegache, lo que tendremos es una suerte de producción de sentido por repetición y la diferencia donde el reflejo es el mismo de una vez y de segunda vez. A diferencia de la paradoja de Carroll que hace imposible por segunda vez, aquí por segunda vez supone sobre todo la serialidad de un infinito simétrico donde el reflejo es de una vez y de segunda vez y de ahí hasta el infinito. Algo que sólo es pensable en términos de una especialidad plástica en la que el reflejo se desborda no sólo por el espejo sino por la variación imaginaria que introduce el parergon: el decorado deviene en el lugar estético donde la multiplicación geométrica del reflejo se desmultiplica, gracias al desmarcaje, para dar lugar a la diferencia. Juego artístico de multiplicación/ desmultiplicación donde también se produce el potencial de la comunidad imaginada y de la comunidad real.

Comunidad imaginada, comunidad real

El uso original de los espejos en la iglesia de Santa Ana Zegache era ritual y funcional. La rarefacción es una metáfora de la eucaristía, se trata de un efecto multiplicador en el que la luz y los reflejos construyen una comunidad imaginaria. El uso del espejo como recurso estético es tradicional en el Barroco popular y en todo caso aquí importa traer a cuenta el poder de transformación que tal recurso posee, pero sobre todo poner en perspectiva la apropiación que hacen los artistas y los artesanos de este recurso, no sólo como metáfora de la comunidad, sino como una realización estética de este comunidad. Más allá de la función y el sentido teológico que pudieran tener estos espejos, es significativa la implicación de la configuración de una comunidad imaginaria que, a partir de un juego de formas y figuras activa, una vez más, la idea de comunidad tan propia de Oaxaca. Una comunidad de reflejos en el que los marcos despliegan un juego de anacronismos de estilos, temas y técnicas que restituyen un sentido de comunidad imaginaria a partir de un elemento que los convoca. El espejo y su marco funcionan como superficie plástica y “pedazo” de tiempo. Desde esta doble condición cada una de las intervenciones genera su diálogo con este microcosmos físico e histórico. Intervenciones que van desde el juego con imaginarios políticos, religiosos, de la cultura de masas, pasando por animales fantásticos hasta llegar a elementos naturalistas. En su conjunto lo que producen estos espejos es una suerte de paisaje onírico muy cercano a las formas de los bestiarios: aquí las semántica de cada forma, al entrar en relación con el resto, produce un comunidad imaginaria donde todo es lo mismo y su otro.

Sin en lo artístico, Zegache Talleres comunitarios. Espejos: una intervención artística sobre el siglo XVIII acontece una comunidad imaginada, quizá más fundamental sea la comunidad real que convoca esta exposición. La idea de original múltiple, es decir la copia que se hace de los marcos realizados por los veinticinco artistas, es una forma del reflejo donde el acto artístico se convierte también en la producción de el lugar en común. Se trata de un entrelazamiento serial que da como resultado un infinito geométrico en el que la reproducción pone en operación la comunidad real del trabajo. Una comunidad donde se restituye la imaginación como factor social y factor político, y donde los cuerpos, el pasado y el presente reconfigurarn el espacio vital de los habitantes de Zegache. Según esto, la noción de original múltiple no sólo significa la relación entre la obra de un artista y su reproducción en los talleres, implica también una acción donde el arte se reinscribe como condición de morada y pertenencia. Significa la construcción de mundo: el arte como habitación y cultura. Zagache en el país de los espejos, no sólo es una metáfora para describir la creación artística de algunos cuantos sujetos, sobre todo significa la capacidad de poder pensar la imaginación como factor ético y constructor de comunidad.

Como Alicia, ¡a lo mejor vale la pena ver el mundo al revés!

José Luis Barrios
Marzo 2008